Profesor despedido por mensajes de WhatsApp a una alumna

En este caso el colegio procede al despido de un profesor por enviar mensajes de WhatsApp a una alumna. De estos mensajes se desprendía la existencia de una relación sentimental entre ambos.

Frente al despido disciplinario el trabajador interpuso demanda. En primera instancia el Juzgado de lo Social número 26 de Barcelona desestimó la demanda y declaró el despido procedente. En segunda instancia la Sentencia Tribunal Superior Justicia de Cataluña  que hoy comentamos confirma dicha sentencia y confirma la calificación de despido procedente.

El trabajador era profesor de ESO en una fundación educativa privada, y comenzó a mantener una relación sentimental con una alumna de 4º de la ESO del centro en el que trabajaba. Incluso había quedado con ella fuera del colegio.

Según constaba en la carta de despido, y quedó acreditado en el juicio, ambos profesor y alumna intercambiaron numerosos mensajes de WhatsApp. La madre de la alumna fue quien descubrió la citada relación, pues descubrió los mensajes de WhatsApp e inmediatamente lo puso en conocimiento del colegio.

Entre los WhatsApp se podían leer mensajes del profesor dirigidos a la alumna en los que le decía cosas como “te quiero más y más” seguido por emoticonos con caras con ojos en forma de corazones, o “Buenos días”, seguido de unos labios formando un beso, y también “si pudiera tenerte en mis brazos para consolarte”. Y muchos otros a los que la alumna correspondía con mensajes similares.

La madre en cuanto tuvo conocimiento de esto acudió a la Directora del Colegio y al Jefe de Estudios, llevando una copia de los mensajes. El centro concedió audiencia al profesor para que explicara lo ocurrido. Éste reconoció haber enviado los WhatsApp incluso delante de la madre de la alumna.

Ante esto el Centro hizo entrega al trabajador de una carta de despido disciplinario en la que se le decía:
“la empresa tuvo conocimiento, a través de a noticia aportada por los propios padres de la alumna, de un conjunto de mensajes mantenidos por medio de la aplicación WhatsApp entre usted y dicha alumna del centro menor de edad. El contenido y tono de esas conversaciones, que usted conoce y ha reconocido y por lo tanto aquí no se reproducen, son absolutamente inadecuados e impropios de la relación profesor alumno”.

Concreción de hechos en la carta de despido

Uno de los argumentos alegados por el trabajador frente al despido, fue la inconcreción de la que según él adolecía la carta. De hecho como podemos ver en la misma, no se especificaban los mensajes concretos enviados, ni sus fechas. Y según el trabajador esto le impedía conocer los hechos de los que se le acusaba.

Respecto a éste primer argumento la sentencia vuelve a recordar la Jurisprudencia del Tribunal Supremo, entre la que podemos citar la STS de 3 de octubre de 1998, según la cual “se exige que la comunicación escrita proporcione al trabajador un conocimiento claro y suficiente de los hechos que se le imputan”.

Por tanto no se requiere que la carta de despido disciplinario refleje de forma exhaustiva todos los detalles, sino que el trabajador tras la lectura de la carta pueda conocer los motivos esenciales que justifican el despido disciplinario adoptado para que pueda ejercer su derecho de defensa.

De ésta forma la sentencia del Tribunal Superior de Justicia consideró que aunque no se detallaban todos los mensajes enviados, ni sus fechas, la redacción de la carta permitía al trabajador tomar cabal conocimiento de que el motivo esencial de su despido era la relación sentimental que mantenía con la alumna y que se traslucía de los mensajes. Y además el trabajador había reconocido la autoría de los mensajes.

Sobre la Teoría Gradualista

El segundo argumento que esgrime el profesor es que según él, no existe una transgresión de la buena fe contractual en su conducta y además el despido en éstas circunstancias iría en contra de la teoría gradualista, pues considera que no es proporcionada la sanción de despido.

El profesor en su defensa manifestaba que el despido disciplinario obedecía a una mentalidad retrograda, extremista y alarmista, pues con el despido se venía a castigar el amor entre dos personas.

Sin embargo el Tribunal Superior de Justicia rechaza de plano dicha argumentación, considera la conducta del trabajador como una transgresión grave de la buena fe contractual y que además la sanción de despido era proporcional atendiendo a las circunstancias concurrente en el caso.

En resumen el TSJ considera una transgresión de la buena fe contractual, la conducta de profesor que según quedó acreditado, envió mensajes de WhatsApp a una alumna de catorce años con un contenido amoroso. Y ello porque:

En primer lugar supone una quiebra de la confianza depositada por el Colegio en el profesor. Pues éste último se sirve de los conocimientos y relaciones derivadas de su relación laboral para mantener una relación amorosa con una alumna del centro y de esa forma satisfacer sus necesidades afectivas.

En segundo lugar supone una violación de la confianza depositada en el Centro por los padres de la alumna, dañando gravemente la imagen del colegio.

En tercer lugar en dicha relación el profesor se aprovechó de la diferencia de edad, y la falta de madurez de la menor de edad, de forma grave y culpable.

En cuarto lugar la menor se encontraba bajo la patria potestad de sus padres, y éstos no había autorizado ésta comunicación entre ambos, y de hecho ni siquiera conocían la relación.

Considera por último el Tribunal que el hecho de que la menor consintiera la relación no puede suponer ninguna circunstancia atenuante, y por tanto en éste sentido la sanción de despido no supone una vulneración de la teoría gradualista.

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